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El susurro de las tres luces

6 jun 2025
2 min de lectura

Había una vez una joven que había olvidado cómo hablar.

No porque no pudiera emitir sonidos, sino porque su voz se había escondido en lo más profundo de su pec

ho, como un pajarito asustado en una tormenta que nunca terminaba.

Durante años, caminó por senderos donde su risa era discreta, sus opiniones suaves y su corazón lleno de cosas que jamás se atrevía a decir. Soñaba con hablar… con gritar incluso. Pero cada vez que lo intentaba, algo invisible la hacía retroceder.

Una noche, mientras dormía, tres luces descendieron desde el cielo y entraron por su ventana. No hacían ruido, pero su presencia iluminaba cada rincón de la habitación con un color que no venía del sol.

-¿Quiénes son? -preguntó ella, sin abrir los labios.

-Ya nos conoces -dijeron al unísono.

La primera se acercó y le susurró al oído:

-Soy Vita, y vengo a devolverte la vida que has pospuesto por miedo. Soy el primer suspiro, el inicio de tu fuego.

La segunda flotó sobre su pecho, justo donde guardaba el pajarito tembloroso:

-Soy Ashai, la que camina con esperanza incluso cuando no hay camino. Soy quien te recuerda que el mundo necesita lo que tú tienes que decir.

Y la tercera se sentó a su lado, envolviéndola en un manto invisible de calma:

-Soy Shanti, y traigo paz para tu garganta, para que cada palabra salga sin peso ni culpa.

-¿Y por qué están aquí? -preguntó por fin, con la voz más real que había pronunciado en años.

-Porque es hora. Tu voz es tu puente. Y muchos están esperando del otro lado.

Entonces, las luces entraron en su cuerpo, no para controlarla, sino para recordarla. 

Al día siguiente, se despertó distinta. No era más fuerte ni más sabía, pero sabía que podía hablar sin desaparecer. 

Y en cuanto lo hizo -al escribir, al mirar, al decir lo que su alma tenía años guardado-, todo comenzó a florecer.

Los demás comenzaron a escucharla.

A sentirse vistos.

A recordar sus propias voces también.

Y así, guiada por Vita, Ashai y Shanti, la joven que había olvidado cómo hablar se convirtió en la que cantaba con palabras y sanaba con verdad. 


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