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Cuando liderar proyectos también significa sostenerte a vos misma

14 mar 2025
3 min de lectura

Actualizado: 17 mar 2025




Porque eso es lo que hacés cada día.

No es solo que estés cansada. Es que el cansancio ya se volvió parte de vos.

No es solo que estés estresada. Es que ya no recordás cómo se siente trabajar sin presión.

No es solo que estés ocupada. Es que incluso los días "tranquilos" están llenos de ansiedad anticipada.

Y cuando sos arquitecta, jefa de un departamento de diseño, gestora de proyectos, mujer, profesional, líder, compañera, hija, amiga, cuerpo cansado, mente saturada y alma intentando no apagarse... el estrés deja de ser una palabra y se convierte en una forma de vida.

Pero no debería ser así.

El lado que no se ve en los planos

En esta industria se espera que seas firme. Creativa. Resolutiva. Profesional. Se espera que liderés con cabeza fría, que respondás rápido, que no llorés, que no te quebrés. Y si lo hacés, que lo hagás después, en silencio. En tu carro, de camino a casa. En el baño de la oficina. En voz baja, cuando ya nadie te mira.

Pero ¿sabés qué? Ya no quiero callarme.

Esta soy yo, en medio del caos

Yo soy la que aparece en todas las reuniones con una sonrisa ensayada. La que soluciona problemas que no provocó. La que responde correos mientras come. La que lidera un equipo increíble… pero que a veces no sabe ni cómo liderarse a sí misma.

Soy la que llora de impotencia en el carro porque otra idea fue descartada sin razón. La que carga con las tensiones del cliente, del jefe, del ingeniero, del proveedor. La que se levanta con la mente corriendo antes que el cuerpo.

Y aún así, vuelvo. Diseño. Organizo. Sostengo.

Pero a veces, me canso de sostener.

El estrés como sombra permanente

A veces pienso que el estrés se ha vuelto mi sombra. Me sigue a todas partes. Se mete en mis hombros. En mis pensamientos. En mis sueños. Y lo peor es que me he acostumbrado a convivir con él. Como si fuera parte del uniforme. Como si ser una profesional de la arquitectura significara, obligatoriamente, vivir al borde.

Y no. Eso no está bien. Eso no es normal.

¿Sabés qué es agotador?

Que todo dependa de vos. Que el jefe te diga “quiero ideas nuevas, sean creativos” y después descarte todo lo que propusiste. Que digan que sos el “corazón de la empresa”, pero te exijan como si fueras un engranaje más. Que te critiquen por “no planificar bien” cuando el problema fue un cambio de última hora que vino de arriba. Que no haya espacio para decir “hoy no estoy bien” sin que eso suene a debilidad.

La arquitectura emocional no está en los renders

Hablamos mucho de diseño, de sostenibilidad, de innovación. Pero no hablamos del desgaste emocional de quienes diseñan. No hablamos del dolor de ver tus ideas pasar por 20 filtros hasta que ya no reconocés lo que hiciste. No hablamos de lo que se siente tener que dar soluciones creativas cuando tu creatividad está drenada. No hablamos del cansancio de sostener un equipo entero mientras vos misma estás en ruinas.

Y sin embargo, sigo aquí

Porque todavía me emociona una buena idea. Porque hay días donde todo fluye. Porque mi equipo me inspira. Porque hay algo en mí que se resiste a rendirse.

Pero ya no quiero romantizar esto. No quiero que ser resiliente signifique “aguantar sin quejarse”. No quiero que “liderar” sea sinónimo de “sacrificarse”. No quiero que el estrés me robe la pasión por lo que amo.

¿Cómo sobrevivís a esto?

No lo sé del todo. Pero te cuento lo que me está salvando (y a veces solo un poco):

  • Escribir. Como ahora. Para desahogar lo que no me animo a decir.

  • Delegar. Aunque me cueste soltar.

  • Decir “no llego” sin culpa.

  • Llorar cuando tengo que llorar.

  • Dormir (cuando puedo). Comer (cuando me acuerdo). Caminar (cuando me obligo).

  • Aceptar que estoy en obra… como todo lo que diseño.

Este blog es mi grito silencioso

Entre planos y el viento nació como un proyecto de vida. Pero hoy es, más que nunca, mi refugio.

Porque necesito un lugar donde no me pidan soluciones, sino verdades. Donde pueda decir “no puedo más” sin que eso me haga menos arquitecta. Donde pueda escribir sobre el estrés sin que me corrijan el tono. Donde pueda recordarme que no estoy sola.

Si llegaste hasta aquí, gracias.

Gracias por leer lo que no se dice en voz alta. Gracias por entender que detrás de cada plano hay una persona cansada, pero comprometida. Gracias por acompañarme en esta especie de carta abierta desde el caos.

Y si vos también te sentís al borde…Tomá aire. Cerrá el Revit. Apagá el celular un rato. Y repetí conmigo:

Liderar proyectos también significa sostenerme a mí misma. Y eso, aunque nadie lo vea, es el proyecto más valiente de todos.



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